jueves, 15 de julio de 2010

La nación a debate I: Zapatero vs Rajoy

Con una reforma laboral por decreto e impopular, la bancarización de las Cajas y la polémica sentencia del Tribunal Constitucional sobre la mesa, entre otros temas, este año el "Debate de la nación" había creado muchas expectativas. Se esperaba un debate duro para un ZP que parecía casi acorralado y la oportunidad, por fin, para que la oposición planteara sus alternativas de una forma clara y contundente y dar el golpe de efecto a un gobierno sin apoyos claros en ninguna parte. No fue así.

Y si la pregunta es quien ganó el Debate, la respuesta más clara la encontramos en las palabras de Gabilondo; " en un combate, si el que ostenta el título no pierde, gana". Con eso se resume el papel de un Rajoy sin la iniciativa para convencer cuando todos teníamos puestos nuestros ojos y oídos en su discurso.
Aunque es cierto que está vez su oratoria brilló más que en anteriores ocasiones y que se le notó mucho más cómodo en ese papel paternalista que adoptó durante su actuación en el parlamento, no vimos, ni escuchamos, nada nuevo en su discurso.
Esa torpeza de volver a cargar con la misma formula, repetida y manoseada, le permitió al presidente Zapatero hacer un balance, no ya de sus últimos seis años en el gobierno como nos tiene acostumbrados, si no de contraatacar con un balance del país remontándose a los tiempos de Gobierno del Ministro Rajoy. El discurso simplón de ¡Vayase Sr. (Gonzalez) - Zapatero! no le está funcionando. Le falta mala leche y le sobra historia.

Quizás con la vista puesta en las elecciones catalanas, Rajoy, no entró al trapo contra el Estatut. Sí lo hizo Rosa Diez que aunque estuvo enérgica y contundente, no logró convencer. Hoy no vende el anti-catalanismo como solía hacerlo y sin esa renta, la Sra. Rosa Diez se queda sola en la tribuna defendiendo posturas que acaban pareciendo demasiado rancias para los tiempos que corren. Ante el anuncio de Zapatero de que aprobará por vía legislativa los puntos recortados del Estatut, pareciera que UPyD solo está interesada en defender la primera de sus siglas y hace una interpretación restrictiva de la sentencia del TC, acusando al gobierno de hacer trampas al solitario y caer en la ilegalidad provocando la corrupción de las instituciones.
Los reproches de UPyD sobre hipotéticas futuras decisiones del gobierno le allanan el terreno a Zapatero para hacer campaña en un tono pedagógico y consensuador.
La cruzada de la Sra. Diez contra los molinos catalanes le sirvió a Zapatero para cargar de nuevo contra el principal partido de la oposición, llegando incluso a cuestionar su patriotismo, acusándole de oportunismo político y deslealtad institucional con mucha más contundencia de la habitual, consciente de que está vez no solo se trata de convencer a los electores, si no sobre todo, al resto de partidos para tratar de recuperar algo del espíritu de dialogo de la primera legislatura.Se equivoca Mariano Rajoy al sonreír al responder a estas acusaciones (mientras el PP se desangra por la estocada), sobre todo ante la evidente falta de alternativa.

La pregunta que nos queda es si las duras restricciones adoptadas contra la crisis por el gobierno dejan algún margen de maniobra hacía la derecha. La respuesta es que no, al menos ninguna deseable o que deje votos. Es lo que parece evidenciar la respuesta de Rajoy, o mejor dicho la falta de ella.
Si tenían algún conejo en la chistera era momento de mostrarlo, solo vimos caspa y la imagen de un envejecido Rajoy no ayuda para dar confianza. Lo sabe Zapatero y nos recuerda sus sucesivos fracasos electorales que mostrando acto seguido la falta de iniciativa de su rival como su mayor virtud, reivindica su gestión de la crisis equiparándola con la gestión realizada en otros países del entorno europeo (pero olvida mencionar que son todos gobiernos de derechas) y asume la responsabilidad "tanto de los aciertos como de los errores" y sus posibles consecuencias, incluso frente a los intereses electorales de su propio partido. Gesto muy aplaudido por sus propios parlamentarios. Zapatero valiente y con determinación frente a un Rajoy correcto, brillante pero poco incisivo que termina su discurso pidiendo elecciones anticipadas aludiendo falta de credibilidad, se defiende Zapatero asumiendo la perdida de confianza que señalan las encuestas pero subrayando "usted no está para echar cohetes tampoco" (lo que levanta alguna carcajada entre las filas del PSOE) e invitando a su rival a presentar una moción de censura y de paso un proyecto. Nada nuevo.

www.elpais.com <- aquí tenéis un resumen y análisis bastante interesante



La política es el arte de aplicar en cada época aquella parte del ideal que las circunstancias hacen posible.

CÁNOVAS del CASTILLO, Antonio

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