martes, 23 de noviembre de 2010

LA MOSCA

Conocido también como Retrato de una Dama, lo primero que llama la atención de esta obra es su titulo escrito en mayúsculas sobre el lienzo a mano derecha. Cuando le preguntaron al autor el motivo de ese titulo respondió, con gran sentido del humor, diciendo que sobre la cortina blanca había una mosca. Que no se refería a esa “mosca” cuando decidió el titulo es más que evidente al fijarnos en el lienzo.


La Mosca (1867, óleo sobre lienzo, 137.9 x 77.4 cm)

La figura principal de la obra es una mujer, la esposa del autor, que asoma divertida, con una mirada un poco picara a la vez cariñosa, entre el cortinaje blanco que forma el fondo del cuadro. Aunque en las manos sostiene la tela blanca de la cortina, en la que podemos observar entrar la luz por sus bordados y la silueta de la esposa, escondiéndose con falso pudor de nuestra mirada, con la cabeza inclinada y su enorme y seductora sonrisa parece retarnos divertida a perseguirla. Podemos imaginar está misma escena repetida, tantas veces, en el hogar del artista que, concentrado en su pintura, vería asomar a su adorable esposa solo para distraerse un poco. Alguien la llamó “la mosca cojonera” durante la visita aunque dado el cariño con el que el artista describe la escena sospecho que en realidad estas distracciones eran, en el fondo, muy apreciadas por el autor. La esposa viste un vestido de encaje negro, guantes y un elegante sombrero, del mismo color que el vestido, que contrastan fuertemente con el blanco del fino cortinaje, que el pintor trabaja con detalle preciosista, y que nos deja adivinar la silueta de la mujer escondida detrás. Cecilio Pla logra en está escena cotidiana captar un momento anecdotico, una mirada de complicidad que apenas dura un instante y nos transmite toda su intensidad de una forma esplendida y a la vez divertida.

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