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jueves, 10 de septiembre de 2009

LOS LOCOS


A los locos no nos quedan bien los nombres.

Los demás seres
llevan sus nombres como vestidos nuevos,
los balbucean al fundar amigos,
los hacen imprimir en tarjetitas blancas
que luego van de mano en mano
con la alegría de las cosas simples.

Y qué alegría muestran los Alfredos, los Antonios,
los pobres Juanes y los taciturnos Sergios,
los Alejandros con olor a mar!

Todos extienden, desde la misma garganta con que cantan
sus nombres envidiables como banderas bélicas,
tus nombres que se quedan en la tierra sonando
aunque ellos con sus huesos se vayan a la sombra.




Pero los locos, ay señor, los locos
que de tanto olvidar nos asfixiamos,
los pobres locos que hasta la risa confundimos
y a quienes la alegría se nos llena de lágrimas,
cómo vamos a andar con los nombres a rastras,
cuidándolos,
puliéndolos como mínimos animales de plata,
viendo con estos ojos que ni el sueño somete
que no se pierdan entre el polvo que nos halaga y odia?

Los locos no podemos anhelar que nos nombren
pero también lo olvidaremos…




Dalton, Roque





5 comentarios:

calma dijo...

Gran poeta Roque Dalton.
Me alegra mucho verte de nuevo por aquí, espero que estés bien.
Un beso llop

petitapetitesa dijo...

Cuanto me alegra tu vuelta.

El mundo también esta loco, pero existe la posibilidad de desbautizarlo, quizás con tus locos se pueda hacer lo mismo.

Desbautizar el mundo,
sacrificar el nombre de las cosas
para ganar su presencia.

El mundo es un llamado desnudo,
una voz y no un nombre,
una voz con su propio eco a cuestas.

Y la palabra del hombre es una parte de esa voz,
no una señal con el dedo,
ni un rótulo de archivo,
ni un perfil de diccionario,
ni una cédula de identidad sonora,
ni un banderín indicativo
de la topografía del abismo.

El oficio de la palabra,
más allá de la pequeña miseria
y la pequeña ternura de designar esto o aquello,
es un acto de amor: crear presencia.

El oficio de la palabra
es la posibilidad de que el mundo diga al mundo,
la posibilidad de que el mundo diga al hombre.

La palabra: ese cuerpo hacia todo.
La palabra: esos ojos abiertos.

Roberto Juarroz

Un beso, bueno dos, por el tiempo que ha pasado desde el ultimo...

Belén dijo...

Lo peor de los locos es que muchos no se creen su locura...

No conocía al autor, muchas gracias!

Besicos

LLop dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
LLop dijo...

Pues gracias por la bienvenida y perdón por el desplante pero andaba con mi vida medio complicada y la cabeza demasiado mareada.

Al poeta reconozco que acabo de conocerlo o mejor dicho todavía estoy en ello pero celebro que de momento lo aproveis.

Ah petitesa pero yo no quiero que me desbauticen de locura. Al revés quiero que me la acrediten de pleno derecho.
Belen es de locos intentar pasar por cuerdo y además creo que deshumaniza y tienes razón, caer ahí si es realmente de locos.
Yo no me fío de la gente que se toma demasiado en serio a si mismo. Personalmente prefiero mil veces la compañía de los incorrectos por muy locos que estén...o parezcan estar.